Bueno, pues los que llevan entrando en este blog desde el principio recordarán que en aquellos primeros "posts" me quejaba entre risas de que las ilustraciones de "El Niño Molecular" que de común acuerdo con la editorial habíamos decidido que combinarían el blanco y negro con el color AZUL, de forma inexplicable acabaron siendo publicadas en blanco y negro... y NARANJA. Todo el mundo trató de que no me enfadara demasiado, que no quedaban mal en naranja, que patatín, que patatán, bien, vale. Ya pasó.
Recuerdo que por entonces recibí un comentario que me hizo especial ilusión, por venir de un experimentado ilustrador (Jose Luis Agreda). Me decía (palabras textuales): "Jajaja! Es que siempre siempre pasa algo. Es inútil esperar que todo salga normal (no ya bien)".
Pues debe ser eso. En el blog de Home tenéis detalles de todo esto, pero vamos, a grandes rasgos, que nos ha llegado el tan esperado primer tomo de Home y que nada, que se les ha olvidado incluir algunos textos en algunas páginas. Minucias, vamos. Con la de letras que tiene, habrán pensado que no importarían unas cuantas menos.
Bueno, esa ha sido la parte mala, que hubiera sido excesivo que lo publicaran normal, supongo. En la otra mano, tengo que decir que el resto es... ¡¡¡tan bonito...!!!
Por encima de todo: Los colores son exactos a los que veíamos en nuestras pantallas sin calibrar, que eso sí que me parece casi un milagro. Solo por eso deberíamos perdonar que de las 18 frases de una de las páginas apenas hayan quedado 3 (e inconexas), o que el protagonista se quede mirando a una pantalla de ordenador en la que ¡¡¡no aparece nada en absoluto!!! y aún así nosotros le dedicamos un primerísimo primer plano a esa pantalla vacía.
Ay, parece que me sube otra vez la bilirrubina esa mala de enfadarse. Me voy a ir retirando a dormir un rato.










