jueves, 7 de abril de 2011

Canciones del mar no son sólo las de la sirenita


El otro día se nos estropeó un radiador en casa. 
Llamamos a la empresa que nos suministra el gas, que nos hace pagar un mantenimiento todos los meses, y nos dijeron que nos mandaban a alguien enseguida, pero que ese mantenimiento que no es barato cubría únicamente el desplazamiento del técnico, que nos saldría gratis. Le dije a la señora que por favor, cambiase el concepto en la factura y a partir de ahora nos cobrase lo mismo pero bajo el epígrafe "Traslados de aquí para allá de nuestros técnicos", que es lo que veo que les estamos financiando. 
De cualquier forma: tuve que decirles que sí, que bien, que nos mandaran de forma gratuíta a un señor, que ya me anunciaron que empezaría a facturar en fracciones de 15 minutos no bien entrase por la puerta.
El señor vino por la calle gratis total, y al entrar en casa y ver el radiador, dictaminó ya desde la puerta que tendríamos que cambiarlo, que no tenía arreglo. 
Muy bien, pues presupuesteme uno nuevo. -le dije yo. 
El hombre, que se notaba que esto ya no lo hacía gratis, no me preguntéis por qué, había algo en sus ademanes que me hacía ver que eso ya costaba un dinero, estuvo un buen rato midiendo y calculando, hasta que por fin se volvió hacia mí:
- 689 € + IVA ya con la mano de obra incluída. No se cobraría el desplazamiento 
Pero ¿me estaba diciendo en serio lo de los desplazamientos? Es como si pagas un seguro médico y el día en que lo necesitas te dicen que no, que lo que tú pagabas era el servicio de peluquería para los doctores, para tener doctores presentables, pero que la operación te la tienes que pagar tú mismo de tu bolsillo. 
- El corte de pelo del doctor no se le cobraría.
Bueno, para abreviar le dije que se desplazara a toda velocidad fuera de mi casa y que ya les llamaría si eso. 

Pasados unos días (fríos, era el radiador del comedor el que se había estropeado), alguien nos recomendó un fontanero que "trabajaba muy bien" y después de estar un buen rato tratando de calmarme, pensando que al final tendría que contratar a alguien al que no le estaba pagando religiosamente todos los meses sus posibles desplazamientos, le llamamos. 
El hombre vino, coincidió en el diagnóstico: "Esto hay que cambiarlo", se puso a hacer cálculos como su homólogo, y me dijo: "Pues, ya con la mano de obra y con el iva y con todo, se le queda en 200 €".
Quería preguntarle que cuánto me cobraría por el desplazamiento, pero me di cuenta de que tenía el mismo catálogo que el anterior fontanero, así que me acerqué y le pregunté cuánto me saldría si ponía el mismo radiador que me había presupuestado el otro señor. Arrugó el ceño, miró en la parte de atrás del catálogo, localizó las referencias y me dijo: 
"Pues doscientos igual. Le saldría lo mismo". 

- Pues póngame ese, buen hombre, que me hace ilusión. 

5 comentarios:

TERESA VALERO dijo...

jajajaja! Glorioso!

Raúl Arnáiz dijo...

Ese tema, que preveo que está al caer en casa en cualquier momento, me da ahora más miedo que antes.
Pero está bien tener más datos, para ir preparados.

Y lo siento, amigo.

Gabor dijo...

Pero que jeta más grande! En fin, como dijo el maestro: "Que pais..."

Maripaz Villar dijo...

Este no, que me dan igual los astronautas, pero el anterior, ¡ese te lo hice yo!

XD

Oscar dijo...

Ya veis amigos, a veces triunfa el bien, en el momento más inesperado. In the darkest hour! Luego viene el coche y su ilimitada lista de cosas susceptibles de romperse y vuelve a ponerlo todo en su sitio, claro. No va a dejar de ser esto un penar continuo así porque sí.