martes, 24 de noviembre de 2009

Las inquietudes inquietan

Yo soy el autor de dos de las mejores canciones de… bueno, iba a poner de la música pop de todos los tiempos, pero diré de la música pop española de todos los tiempos, que tampoco quiero ser pretencioso. El hecho de que las compusiera en la cama en el momento justo en que estaba empezando a dormirme y que no pudiera grabarlas ni contrastar por la mañana si en verdad eran tan increíblemente buenas como me parecieron en el momento en que las estaba imaginando no le resta nada de mérito, pero siempre me molestó no poder compartir esas dos pequeñas joyas con el resto de los mortales. Bueno, la cuestión es que eso no me hubiese ocurrido ahora, que tengo un móvil de esos que tiene grabación de voz. Esto ha sido lo que me ha permitido transcribir en su integridad la conversación que he mantenido con Dios esta mañana, instantes después de que éste se me apareciese en el ascensor:





Dios: Hola hijo mío (alterado al ver cómo se me demudaba la color) no te apures. Vengo a traerte  el SECRETO DE LA FELICIDAD
Yo: ¿Eh?
Dios: Iré directo al grano, que no me parece que seas un fan de la contextualización.
Yo: Se equivoca, yo…
Dios: Escucha, la felicidad es inversamente proporcional a lo conscientes que seamos de la cantidad de cosas que desconocemos.
Yo: ¿Mande?
Dios: Es lo que yo he dado en llamar la teoría del “Mundo Pequeño”.
Yo: ¿Qué dice?, ¿La Parvaterra? ¿Lo del Arnaiz?
Dios: Atiende. Se trata de vivir a lo pioneros, ignorando lo anterior. Como si todo estuviese empezando, sin nada con lo que compararlo. Te pondré un ejemplo: Solo consideraremos cine a las películas que aún no se hayan estrenado en salas y que hayamos conseguido en el peor de los formatos posibles, con pixel gordo y la voz un poco desacompasada y sonando a hueco.
Yo: ¿A lo screener?
Dios: Usted lo ha dicho. Eso y los que vienen en fundas de plástico con la fotocopia en color de la carátula. Ese será el único cine del que tengamos que preocuparnos. Nada anterior al mes en que nos encontramos. Eso nos permitirá estar al tanto siempre de todo lo que hay que saber.
Yo: ¿Y la lectura?
Dios: Totalmente desaconsejable. La sustituiría por siestas sin dudarlo un momento.
Yo: Empiezo a entenderlo.
Dios: Es mucho mejor para todo. No necesitamos saber de qué hablan en los informativos para poder dar nuestra opinión de cualquier cosa. “A ese le daba yo”, “vamos, no me jodas”, “pero ¿es que no hay nadie que le pegue un tiro a ese tío?”, “árbitro, cabrón”. Lo que se nos antoje. Si eliminamos los modelos de referencia, la vida es más fácil. Incluso podemos empezar a escribir poesía si queremos. O canciones. ¿Te imaginas poder escribir una letra ignorando la existencia de "Mediterráneo"?
Yo: Ya lo estoy viendo. Mire que versos tan sentidos: “Sentado en la barra fumando un cigarro…”
Dios: Es un mundo lleno de posibilidades. No hay límites para lo que un hombre (o una vasca, o un vasco) puede conseguir mediante la ignorancia proactiva. Es un poco como cuando el Outlook te pregunta si quieres archivar todos los mails antiguos y le dices que sí. Que no sabes muy bien lo que el programa ha hecho con ellos, y en la práctica no es muy diferente a que los borraras. A la preocupación inicial le sigue una gran sensación de liberación.
Yo: Que Dios me bendiga.
Dios: Bueno, ya veré, tú no me mandas.
Voz femenina de ascensor: “Piso 0”
Yo: Pues nada, le dejo aquí. Ha sido un placer. ¿Qué le iba a decir? ¿Le parece que haga proselitismo de esto?
Dios: Buenos Días.
Yo: Buenos Días.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Páginas Especial Dos Veces Breve



Aprovecho la feliz noticia de que a la revista Dos Veces Breve se le ha concedido el premio Diario de Avisos a la mejor revista del año (aquí podréis leer los detalles) para colgar las páginas íntegras que publiqué en el Especial Espadas (portada).
Como ya dije con anterioridad fue un placer colaborar con gente tan talentosa. Los habituales recordaréis que Raul acudió al rescate con el color cuando yo ya no daba más de mí y todo el proyecto se finiquitó en unas dos semanas. Ideamos la historia y la dividimos en 5 partes. La mía es la segunda y podéis ver las demás aquí: Parte 1Parte 3Parte 4 (extracto) y Parte 5
Todas las historias tenían un vínculo común: una espada que se va reforjando a lo largo de los siglos y conserva unos extraños símbolos que la identifican. A partir de ahí, cada uno tenía vía libre para imaginar y desarrollar su historia en dos páginas que decidimos que iban a ser mudas e iban a estar basadas en una rejilla de 12 viñetas iguales para darles también una uniformidad formal y hacerlas reconocibles dentro del especial. Yo venía de pasar una época inolvidable viendo la serie Roma, de la HBO y elegí la gladius romana por esta razón. 
Investigando, me encontré por casualidad con esta leyenda que se contaba en la "Historia de los reyes de Britania" de Geoffrey de Monmouth: 
"Luego de su conquista de la Galia, Julio César posó su vista sobre Britania y envió un mensaje a Casibellano demandándole un tributo. Casibellano se negó, por lo que César invadió el estuario del Támesis. Durante la lucha, Nennio, hermano de Casibellano, se encontró con César y recibió una grave herida en la cabeza. La espada de César quedó atascada en el casco de Nennio y, cuando ambos fueron separados en la refriega, Nennio arrojó a un lado su propia espada y atacó a los romanos con la de César, matando a muchos (...) Los britanos se mantuvieron firmes y esa noche César huyó de regreso a Galia. La celebración de Casibellano se vio truncada por la muerte de Nennio a causa de su herida en la cabeza. Nennio fue enterrado con la espada que le quitó a César, llamada Crocea Mors (la "Muerte Amarilla")".
En otra parte leí que un gobernante posterior (varios siglos después) desenterró la espada de César y la expuso clavada en un pequeño altar para elevar el ánimo de sus tropas. Así que había una leyenda que relacionaba la espada de César con Excalibur. Muy bien. Había que aprovecharlo. Pensé que hacer una elipsis de varios siglos en 2 páginas iba a ser complicado, así que se me ocurrió que podía ser una buena idea clavar la espada directamente sobre la piedra que serviría de "lápida" para Nennio.