






Como ya ha avanzado Raul en su blog, Bernard, nuestro benefactor belga, al que conocimos durante la coquetísima gira que realizamos por las afueras de Bruselas, nos invitó a hacer una ilustración para una exposición que estaba preparando con motivo de la próxima película de Lobezno.
Hasta ahí todo alegría.
Después vinieron los contratiempos, como respuesta a la premisa de partida: "Necesito crear un dibujo original en A3, a lo bravo, a lo tinta, sin remiendos ni repivotados y, claro está sin echar mano del photoshop".
La última condición fue la más difícil de asimilar. Bueno, no me extenderé. Fué doloroso, como todo el mundo se puede imaginar. Como anécdota patética, (que esto siempre gusta), un día a las 3:30 de la madrugada, cuando había terminado de entintar toda la página y estaba moderadamente satisfecho (con sueño, pero con la sensación de haber hecho mi trabajo), derramé la mitad del contenido del tintero sobre mi pijama recién estrenado, y la otra mitad all over the wolf. Nada, ya pasó. No me compadezcáis demasiado.
En la otra mano:
Llevaba tiempo queriendo enseñarle a todo el mundo un mail que me llegó a la dirección de correo del trabajo y aprovecho para ponerlo aquí. Ya se que todos recibimos mails de este tipo, y que para graciosa graciosa la sección de Luis Piedrahita en el hormiguero, pero bueno, que me hizo risa y aspiro a que os la haga también a vosotros:
"Hola.
A mi queria conocera mucho.
Utilizaba nunca el Internet para la comunicacion. Pero he decidido probar este modo. Mucho me incomodo fuerte, pero le he escrito con todo. Me llamo Ludmila. Pienso que debo enviarle la fotografia que podriais verme. Bien? Espero que le gustara mi fotografia, y recibire su respuesta. Quiero conocerle. Probablemente seremos amigos? Espero. Espero realmente en aquello que seremos amigos, conoceremos uno a otro, y cambiar las fotografias.
Ahora utilizo estimare los trabajos, y por eso le pido escribir a mi direccion personal.
Esperare su respuesta con la impaciencia. Bien ?
Con la esperanza Ludmila"
y sí, ahora que vuelvo a pensar sobre ello, creo que es improbable que jamás nos volvamos a encontrar tal cantidad de gente simpática y amable por metro cuadrado. Cualquier adjetivo que utilicemos le quedará pequeño a Bernard, Valerie, Amandine, Max, Nicola, Mike, Nico y su novia (perdón por no recordar el nombre)... Nos invitaron a comer y cenar en sitios maravillosos, nos alojaron en el mismo hotel en el que celebraba vaya usted a saber qué el gran Giovanni Rana,
nos enseñaron cómo es un invierno verdadero (no sabíamos que en España nos lo iban a enseñar también semanas después),
Bernard cocinó para nosotros uno de los días, Max me regaló el cómic de Jerome K. Jerome Bloche que yo me disponía a comprar en su tienda de Loverval... Consideraron nuestro cómic como "Coup de Coeur", o sea, especialmente recomendado por BD WORLD...
Sí, todo parece perfecto.
que esa primera noche la pasó también en nuestro hotel. Hacia las 11 por fín bajó, pero no para desayunar. Eso ya lo había hecho a primera hora. Nos explicó que venían a recogerle a las 12 para su segundo día de firmas (en Bruselas, creo). Le acompañamos hasta el hall del hotel y le despedimos deseándole suerte. Después llamamos a Bernard para preguntarle a qué hora vendrían a por nosotros. Nos dijo que vendría alguien a la 1, así que lo mejor era que comiésemos en el restaurante del hotel, que lo cargarían a la habitación y que después ya nos iríamos a la tienda de Loverval, donde empezábamos a firmar a las 2 de la tarde. Al colgar caimos en la cuenta de que si nos venían a recoger a la 1 y queríamos comer antes, debíamos empezar a comer a las 12. ¡Pero si acabábamos de desayunar a lo buffet libre! Aun nos miramos durante unos segundos valorando la posibilidad de darnos la vuelta y volver a entrar al restaurante del hotel, pero al final se impuso la cordura y los estómagos hinchados y decidimos que no volveríamos a comer nada hasta por la noche.
Había carteles anunciando nuestra sesión de firmas,
estábamos contentos, teníamos nuestras tazas de Cedric... Nada hacía presagiar lo que vino después
Entonces apareció él. Jacques Gallien. Un hombre alto, elegante, de pelo rojizo, que pasaba de los 60 años. Se sentó enfrente de mí, que acababa de terminar mi anterior dibujo, y se presentó (en inglés, tras explicarle, como a todos los demás, que no sabíamos ni una palabra en francés). Me dijo: "Hola, soy Jacques Gallien y soy el orgulloso poseedor de este coche maravilloso (mientras me enseñaba una foto en la que aparecía él junto a uno de esos deportivos de principios de siglo que le llegan a uno por la cadera). También tengo este enorme libro, que he publicado, con las ilustraciones que a lo largo de los años han hecho reputados ilustradores sobre mi coche (de la marca Morgan, creo recordar). Así, que me gustaría que tú también lo hicieras".
Desde el principio, había pensado en no incrementar la dificultad del dibujo haciendo una chica, así que me decanté por dibujar a uno de los monstruos además del coche. Solo había un problema, y es que no había dibujado nunca a los monstruos, así que llegado un momento en el que estaba un poco overwhelmed de la responsabilidad y en habiendo terminado de encajar el coche, le dije a Raúl: "Oye, ¿y si hacemos una ilustración de colaboración y tú dibujas el monstruo ahora que el coche está ya casi terminado y nos quitamos esta responsabilidad de encima?" Cualquiera puede ver que estaba suplicando que me ayudase, ¿verdad? Pues he aquí la respuesta de Raúl: "No, no. Que cuando el hombre este ha dicho lo de dibujar el coche y algún monstruo se me ha ocurrido una idea y me encantaría dibujarlo". Para entender esta respuesta mejor tenemos que recordar que a Raul le gusta dibujar cosas que a los demás no. Entre estas cosas están los fondos y los coches. Los monstruos supongo que nos gustan a todos los que no seamos la Mari. En vista de que la caballería no estaba disponible, terminé el lápiz yo sólo y después me tomé mi tiempo para entintarlo, con el consiguiente atasco en la cola para las firmas (para cuando terminé ya había 2 o tres esperando con un dibujo de Raul esperando ser complementado por el mío). Este es el resultado final.
A ver: ¿qué diferencia a un tertuliano de un ser humano normal? Pues la cara dura, nada más. El otro día, con motivo del 80 cumpleaños de Mickey Mouse, escuché esto a una señora tertuliana:





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